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Apenas el río comenzó a ceder algunos centímetros, la obra retomó su curso. En el Yacht Club Paysandú se volvió a trabajar intensamente en la construcción de la nueva sede, y si bien es lógico que los trabajos se demorarán algo más de lo previsto ante esta situación, no se quiere perder tiempo.

Un par de dirigentes recorrieron las obras en la víspera, y quedaron conformes con lo observado. Daniel Castellanos indicó que “va todo bien pese a la dificultad que planteó el río”, más allá de que “queríamos inaugurar el 14 de julio pero va a ser difícil”.

Igualmente, “la obra va adelantada, y esperamos en 10 o 15 días colocar el techo para luego iniciar los trabajos en el cerramiento”. Castellanos dejó en claro que esta creciente que comienza poco a poco a dar un respiro “nos reafirmó el concepto que teníamos desde hace 30 años, el de tener un salón multiuso lejos de la costa”.

Si bien la altura del río complicó y paralizó los trabajos durante algunos días, “no nos ha complicado mucho porque se van pidiendo los materiales a medida que se van necesitando, y la mayoría se hace a medida, como es el caso de los isopaneles que se pondrán en el techo”. Lógicamente el club está afectado por la creciente, pese a que el hecho de que bajara la altura del río algunos centímetros permitió retomar las obras de la nueva sede. El resto está todo bajo agua. “Eso sí complica porque genera mucho gasto, hay que reconstruir todo porque se pierde y estropea mucha cosa, por lo que hay que comprar de nuevo. Pero hay clubes que sienten mucho más el rigor que nosotros, por ejemplo el Remeros, al que incluso se le borran los socios y eso es lo peor que te puede pasar. No es nuestro caso”, indicó.

El club contó con la colaboración de Azucarlito “para llevar a su depósito” algunas embarcaciones.

Fuente: Diario El Telégrafo