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Nuestro querido Club celebró un nuevo y especial aniversario de esta emblemática construcción.

El sueño comienza a gestarse a finales de los 80 y principios de los 90 por un grupo de inquietos directivos encabezados por el Sr. Julio Parietti.

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Las contínuas crecientes y los embates de los vientos a los que estaban expuestas las embarcaciones desde los comienzos del Club hacen pensar en la búsqueda de un lugar seguro y de resguardo.

Las crecientes obligaban al movimiento de las embarcaciones a lo que en su momento se le llamaba “bahía interior”, aunque más no era que el terreno inundado que limitaba con el viejo camino de acceso a la sede y llegaba hasta la propia avenida costanera, poco profundo y con innumerables árboles que servían de amarra.

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El sueño de algunos utópicos llevó a diagramar en sus mentes un gran espejo de agua, con marinas flotantes y acceso a las embarcaciones directamente desde tierra, sin necesidad del “botero”, pero por sobre todo, seguro y protegido.

Esta idea comienza a conversarse en las reuniones, de directiva, se sobrepone frente a las adversidades y de a poco se va convirtiendo en proyecto.

Esta magnífica obra que cambió el paisaje sanducero demandó miles de horas y mucho sacrificio sumado al trabajo que aportaron decenas de personas.

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A poco de concluirse, la gran anécdota de esta forzada inauguración es que la misma tuvo que realizarse en una rápida operación a contra reloj, ya que la fuerte crecida del río y la gran evacuación de agua de Salto Grande ponían en riesgo dicha obra.

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Sobre las 10:40 de ese lunes 10 de mayo de 1993 con ayuda de una potente retroexcavadora se derrumbó la última barrera de tierra que separaba la nueva caleta del río Uruguay. A medida que esto transcurría el agua del paterno, como pidiendo permiso, ingresaba para quedarse dentro de la gran bahía artificial, ante la atenta mirada del Comodoro Julio Parietti, funcionarios, algunos socios y la emoción del soñador, directivo y presidente de la comisión de obras, Daniel Castellanos.

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Llegada la media tarde, el nivel de la bahía igualó al del río Uruguay y desde ese entonces el paterno ganó un nuevo espacio construido con la visión de un Club que apostó al desarrollo de la actividad náutica en la costa sanducera. Para esta hora entre los presentes solo se respiraba un clima festivo y de agradecimiento hacia todos los que se involucraron en este gran proyecto que hoy es emblema del Club a nivel internacional y que brinda un destacado servicio a embarcaciones de socios y visitantes.

Actualmente, la bahía del YCP cuenta con 10.000 m2 de espejo de agua con calado de 2 metros por debajo del nivel 0 del puerto de Paysandú; marinas flotantes con instalación de luz, agua y wi-fi; rampa para tirar y sacar embarcaciones y la infraestructura necesaria para embarque y desembarque.

Se han incorporado decks panorámicos con una encantadora vista que contempla los más bellos atardeceres de nuestro río Uruguay, así como el encanto de una gran obra, que nos invita a seguir soñando el Club que queremos dejarles a nuestras futuras generaciones.

Integrantes de la comisión directiva durante el proceso de obra e inauguración: Julio Parietti Simpson (Comodoro), Albar Grille, Orlando Nardini, Otto Gauthier, Daniel Pignata, Enrique A. Olivera y Javier Gaurhier.
La comisión de obras de la bahía estaba integrada por: Daniel Castellanos y Miguel Fraschini.