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La 67ª edición de la Regata “Meseta de Artigas - Paysandú” ya ingresó en la más preciada historia de la competencia náutica más importante del río Uruguay, la región y nuestro país. Y seguramente un poco más.

Fueron 50 los veleros que se sumaron a la versión 2016 de la competencia organizada por el Yacht Club Paysandú, lo que deja en claro que la actividad sigue más vigente que nunca, y que es un enorme polo de atracción tanto para veleristas uruguayos como argentinos, que palpitan año a año con esta regata única.
Tal como es tradición, la Regata “Meseta de Artigas - Paysandú” comenzó con el tradicional acto en homenaje a José Artigas al pie del monumento, homenaje que en definitiva fue el origen de esta competencia que se mantuvo en el tiempo como ninguna.
Luego fue tiempo de comenzar a navegar, de que la adrenalina fluyera entre las tripulaciones, teniendo en cuenta que la competencia es cada vez más competitiva, y ha cobrado un nivel espectacular, que no permite dar ventaja de ningún tipo.
Cientos de personas se dieron cita en la meseta para ver el desarrollo del primer tramo de la regata, cuya primera etapa culminó en arroyo Malo, desde donde al día siguiente, el sábado, se inició la segunda y última, con destino final en Paysandú.

LA PRIMERA ETAPA
Las condiciones de navegación fueron espectaculares, y el pronóstico de mal tiempo dio un respiro.
Esa primera etapa, de la Meseta de Artigas hasta la desembocadura de arroyo Malo, fue rápida.
El viento que sopló desde el Este y del Sudeste, con rachas que llegaron incluso hasta los 70 kilómetros por hora en algún momento, permitieron a las tripulaciones desplegar toda la destreza para llegar rápidamente a arroyo Malo.
Los cuatro Match 30 del Yacht Club Paysandú rápidamente abrieron camino al resto de la flota, peleando por el primer lugar en el agua.
Morocha, Teco y Zig Zag, fueron los tres primeros en arribar a destino.

GRITO DE GOL
Esta vez, la noche en arroyo Malo tuvo un tinte celeste: las tripulaciones tuvieron la posibilidad de ver el partido entre Brasil y Uruguay por las eliminatorias.
Desde la embarcación insignia del club náutico sanducero, la “Sacra”, los navegantes pudieron ver las acciones del compromiso entre los clásicos fogones, en medio de una emoción especial teniendo en cuenta el resultado final del compromiso.
Esta será, seguramente, una página más que se sumará al enorme libro de anécdotas de la competencia.

EL TRAMO FINAL
El sábado a la mañana fue tiempo de retomar a la competencia. Quedaba el tramo más extenso por recorrer, desde arroyo Malo hasta Paysandú.
El viento que sopló desde el Sur llevó a que las embarcaciones ya no la tuvieran tan fácil, ya que fue necesario ir tirando bordos de manera permanente, yendo de una costa a la otra o bien sobre el canal del río para evitar las varaduras.
Así, los veleristas se exigieron al máximo a lo largo de esos más de 50 kilómetros complicados, al punto que algunas embarcaciones debieron abandonar la competencia por roturas.
A medida que transcurrió esta segunda etapa, el gran objetivo de cada uno de los veleros fue poder alcanzar el primer puesto en su respectiva serie, y por supuesto lograr la cinta azul y el título de la general por tiempo corregido.

LLEGADA ESPECTACULAR
La llegada a Paysandú no pudo haber sido mejor. Ante gran marco de público que se acercó a la costa para ver las últimas incidencias, se dio una lucha emocionante entre los tres que habían peleado por el primer puesto en el agua en la primera etapa.
Frente a Colón, los tres que ocuparon el podio en tiempo real en la etapa inaugural, junto al otro Match 30, el Sin Descanso, estaban escapados; lejos.
Era entonces cuestión de esperar cuál cometería menos errores. Y en un mano a mano espectacular, Morocha logró quedarse con la segunda etapa en el agua, seguido por el Zig Zag y el Topline. Nada menos que los tres que representaron a Paysandú en la última edición del Circuito del Atlántico Sur.
Morocha se quedó finalmente con la cinta azul, al haber sido el de mejor rendimiento en el agua, al imponerse en tiempo real en las dos etapas.
Claro que todavía faltaba conocer al vencedor por tiempo corregido. Y luego de superar algunas protestas que demoraron la corrección, el Clara, de los hermanos Vallarino del Club Náutico Colón, se quedó con el título en la clasificación general, tras gran rendimiento a lo largo de la competencia.
A la noche fue tiempo de la cena de entrega de premios en el Complejo Orlando Nardini, cerrándose así una nueva edición de de la regata estrella del río Uruguay.

MUCHO MÁS GRANDE
La Regata “Meseta de Artigas - Paysandú” es sin dudas una competencia única en su tipo.
Y lo que la rodea no deja de confirmarlo. Más de 100 embarcaciones escalando el río rumbo a la Meseta para acompañar las instancias, cientos de personas observando las primeras incidencias y esperando la definición, hacen que la competencia se mantenga más vigente que nunca.
El Yacht Club Paysandú debió remar contra la corriente para poder organizar como debe ser esta nueva edición, teniendo en cuenta que la creciente que afectó a nuestra ciudad obligó a sumergirse en diferentes tareas, sin descuidar detalle de la competencia.
Y el esfuerzo resultó todo un éxito, sabiendo que rápidamente habrá que retomar el trabajo pensando en lo que se viene, y que en tres años se vivirá nada menos que la 70ª edición.
Hoy, pensar en la Regata “Meseta de Artigas - Paysandú” va más allá de coincidir en que se trata de la mayor competencia náutica del río Uruguay.
Por sus características especiales, es mucho más grande de lo que puede seguramente imaginarse.
A modo de ejemplo, y para tomar real dimensión de lo que significa, en 2008 Armando Goulartt, dirigente de la Federación Iberoamericana de Vela, dijo a EL TELEGRAFO desde España, que “una edición 59ª de forma ininterrumpida me parece ser un récord. Por aquí tenemos algunas regatas con más de 60 años pero de alguna forma han sido interrumpidas uno otro año. La Copa América tampoco se hace todos los años”.
Y en aquel momento el vicepresidente de la institución, Leopoldo Dreyer, agregó: “sin dudas que 59ª ediciones de alguna regata en particular, en mi opinión, es todo un récord”.
El sábado se cerró la 67ª edición, y se va por más. Quienes iniciaron aquella aventura para homenajear a Artigas en la Meseta y decidieron retornar en competencia, jamás imaginaron la semilla sembrada.
Que, está claro, se cuidó a las mil maravillas.

Fuente: Diario El Telégrafo